Enrique Urquijo Prieto
Madrid, 15 de febrero de 1960 - Madrid, 17 de noviembre de 1999
por El Reto Imposible
Bloguero, ERINació en Madrid, vinculado al barrio de Argüelles, donde vivió su infancia y juventud y permaneció la mayor parte de su vida. Fue el segundo de cuatro hermanos: Javier, el primogénito vinculado también en sus orígenes al grupo Tos y aún vinculado al mundo de la música; Álvaro, el tercero, (actual líder de Los Secretos tras la muerte de Enrique) y Lydia, nacida en 1972.
Junto a sus hermanos Javier y Álvaro y su amigo José Enrique Cano Canito, compañero también del colegio FEM, formaron el grupo Tos. Tras la muerte de este último, consecuencia de un accidente de automóvil en la madrugada del 1 de enero de 1980, renombraron la agrupación musical como Los Secretos. El concierto homenaje al batería desaparecido, conocido como Concierto homenaje a Canito, se celebró el 9 de febrero de 1980 en la Escuela de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid y se ha considerado como el pistoletazo de salida de la denominada Movida madrileña. Con su álbum homónimo iniciaron su carrera que incluye temas emblemáticos de la música española de los 80 como: "Déjame", "Ojos de perdida", y la versión "Sobre un vidrio mojado".
Fruto de su relación con Almudena Navarro Barrio, tuvo en 1994 una hija, María., a la que dedicó las canciones Pero a tu lado y Agárrate a mí, María.
El último tema que compuso fue Hoy la vi, cuya maqueta fue editada y arreglada por su hermano Álvaro e incluida en el álbum homenaje A tu lado (2000). Hoy la vi fue interpretada en directo por Los Secretos por primera vez en el Palacio de los Deportes de Madrid en diciembre de 2009.
Enrique fue encontrado muerto, por una sobredosis de heroína, en el portal número 23 de la calle del Espíritu Santo, en el barrio madrileño de Malasaña; sobre las 9 de la noche del miércoles 17 de noviembre de 1999. Está enterrado en el Cementerio de la Almudena de Madrid.
El mismo músico con el que no era difícil cruzarse por los bares del mítico barrio madrileño de
la «movida»Malasaña, del que era uno de los referentes, «soportado por un cuerpo que parecía tan débil y a punto de venirse abajo como un castillo en la arena, con las manos en los bolsillos, aspirando a grandes bocanadas el humo».
Y así era, porque el líder de Los Secretos, junto a su hermano Álvaro, pasó la mitad de su vida sumido en un círculo vicioso que le llevaba de la depresión a las drogas, y de las drogas a la depresión: «Cuando sentía el hormigueo de la desesperación, recurría al alcohol, la heroína, la cocaína o los tranquilizantes (en ocasiones, todo a la vez) para conseguir una especie de muerte efímera», recogía Miguel Ángel Bargueño en «Adiós tristeza» , la biografía de este poeta maldito del pop, que publicó en 2005.
Dame otro vaso que aún estoy sereno